Nacido en Liberia, el 1 de octubre de 1966, es el único jugador del continente que fue galardonado por la FIFA como mejor jugador del mundo en 1995. Delantero de una potencia tremenda y gran goleador. En Europa comenzó a hacerse conocido cuando llegó al Mónaco en 1988, con 21 años, después de pasar una temporada en el Tonnerre de Yaundé, uno de los clubes más importantes de Camerún. Arsène Wenger, entrenador del equipo del principado en aquella época, dijo posteriormente de él: "Weah sí que fue una sorpresa. Igual que cuando un niño encuentra un huevo de chocolate el domingo de Pascua. No he visto a ningún otro jugador eclosionar como lo hizo él".
En el Mónaco marcó 47 goles en 103 partidos de liga. En 1992 fichó por el París Saint-Germain y se dio a conocer a lo largo y ancho del Viejo Continente en las competiciones europeas. En la Liga de Campeones de 1995 fue el goleador con 8 goles y ese rendimiento llamó la atención del Milan, que lo contrató de inmediato. En su primera temporada, conquistó la Liga italiana (repitió en 1999), además del premio al Jugador del Año en Europa (1995) y en África (1996). Sumó 46 tantos en 114 partidos con la camiseta rossonera. Uno de los más recorados es uno a lo Diego, luego de dejar a siete jugadores del Verona en el camino y definir ante la salida del arquero.
Luego de jugar en Italia pasó por el Chelsea, Manchester City, Olympique de Marsella y Al Jazirah, para retirarse en 2003.
Con su selección obtuvo la Copa África en 1996. Además, fue nombrado jugador africano del siglo por la prensa africana y ganó el premio al mejor del continente en 1989 y 1994. Tras su retiro colaboró en campañas benéficas y hasta se presentó para ser presidente de su país.
George Weah, ícono del fútbol africano on PhotoPeach
Más conocido como, Roger Milla, este futbolista camerunés, seguro no será recordado por sus hitos en esta condición. Su carrera futbolística comenzó en su país, Camerún, a los 14 años en el "Ben el Eclaire de Douala", donde militó los primeros cinco años de su prematura carrera. Con 19 años fue traspasado a los Leopards de Douala donde se cambió el apellido Miller por Milla, para que sonara más africano.
Con la selección nacional de Camerún, Roger Milla debutó en 1976, ganó 2 Copas de Africa y acudió a tres Mundiales, 1982, 1990 y 1994. Es en este último donde dejó su huella marcada en la historia de los mundiales. A sus 42 años, se convirtió en el jugador más veterano de la historia en convertir un gol en un Mundial (derrota 6-1 ante Rusia). Pero es en la Copa del Mundo de Italia 1990 donde realmente dejará su sello personal para el fútbol Mundial.
Por los octavos de final de dicho torneo, Camerún enfrentaba a Colombia y Roger Milla marcaría dos goles en tiempo extra que depositarían a los Leones en los cuartos de final. Lo anecdótico del partido no sólo fue el triunfo del conjunto africano ante un equipo sudamericano que se había convertido en firme candidato al título, con figuras como Valderrama e Higuita, lo que realmente llamó la atención de todo el mundo es cómo el ídolo camerunés celebró ambos goles.
Sus festejos no fueron gritos desaforados, tampoco saltos, ni carreras desenfrenadas sin rumbo fijo, sino que prefirió bailar frente a los banderines del córner. No era un baile improvisado, sino que tenía su origen. El Makossa: es un tipo de música popular en las zonas urbanas de Camerún. Tiene su origen en un tipo de baile Douala llamado kossa, con importantes influencias de otras músicas, como el jazz, la música latina y la rumba.
Roger Milla agregó este nuevo condimento que hace a los goles mucho más bellos. Con su danza inmortal, fue el gran responsable de cambiar las celebraciones de los goles para siempre. El “zapatofono”, el “trencito”, el “avión”, no podrían haber existido si esa tarde del 23 de junio de 1990 Albert Roger Mook Miller no hubiera festejado al ritmo del Makossa.
Tal fue la trascendencia de este hecho que, Coca-Cola tomó este acontecimiento histórico para realizar una publicidad de cara al Mundial 2010 disputado en Sudáfrica.